Aquella reseña que abrió la temporada otoñal de 2015 con los mayestáticos Egg. Ahora en igual situación, me encuentro sentado cerca del tocadiscos resquebrajando las frecuencias usuales de mi música común.
Pulsar en su tercera obra en estudio, al margen de los grandes exponentes del entonces, en una Francia poco consolidada en comparación con las grandes naciones musicales del momento; Inglaterra, Italia, Alemania, etc.


Es ahí el punto de inflexión, tras el derruir de la estructura otorgada bandas del entorno elogiaban el irascible impulso decisivo, aunque como ya hemos citado anteriormente, el número total de ellas podía ser computado con las falanges de las manos hasta la fecha de 1973, y aún más su vínculo exhaustivo frente al avance alucinógeno ocurrido en la Britania (rock progresivo):


Todas ellas en vanguardia y con un desastroso éxito de venta a excepción de la agrupación de Christian Vander (Magma) y los hermanos Decamps (Ange), mientras el restante soportaba los desaires de la impopularidad, una tediosa manifestación progresiva, tras el 73, fecha de emersión de toda la vorágine que estaba por llegar.
Las industrias disqueras finalmente aceptaron que el rock progresivo era una realidad vigente, ligamen de una nubilidad implacable.

Dentro de la letanía (que no pienso citar, ya que es un número casi incalculable y tardaría un tiempo importante citando apelativos musicales) se encontraba Pulsar, formada en 1970, provenientes de la mediana ciudad de Lyon, con integrantes de nacionalidad heterogénea, para ser más exactos de procedencia franco-austriaca, al final de sus últimos años de carrera.

El 90% de los integrantes pioneros desde 1970, resistieron el paso de los años sobreviviendo como músicos de sesión popular:
Jacques Roman (Sintetizador, teclados y mellotron).
Gilbert Gandil (Guitarra y voz principal).
Roland Richard (Piano y flauta).
Victor Boch (Batería y percusión)
A excepción de Phillipe Roman (bajo y voz) que no soportó le periodo de dilación, siendo sustituido por Michael Masson, papel que sólo interpretó en el bajo, pues la voz pasó a formar parte íntegramente a Gilbert Gandil, el que hasta entonces estaba apoyado por vocales subsidiarias.


En 1974, Terry King (que ya encauzó a Caravan) acepta la proposición del quinteto, nutrir del aporte necesario como para lanzarlos a la fama cosmopolita.


A pesar de todo tuvo un éxito moderado, lo que dio pié a la búsqueda de la totalidad.
The Strand of The Future, rigió dicha labor, segundo acetato en estudio liberado en 1976, volviendo el similar cierre de ventas, pero esta vez con un 5% menos de ingresos. Su trama es similar a la de su prececedente.
Es por ello que el sello deja de fomentarles causando grandes desmotivaciones, hasta el punto de la separación y deserción entre los miembros.

No obstante la reunificación fue plausible gracias a la empresa CBS, cuyos regidores contactaron con Terry para proponerle un traspaso de derechos y registro, a lo cual este último aceptó.
Es así como nace Halloween, obrado en el 76 y publicado en el 77. Consiguió un aluvión de seguidores dispuestos a seguir a la banda allá donde fuera preciso.


Finalmente en 1981, llegó “Bienvenue au Conseil d`administration”, propulsado por la casa francesa “Compagnie du théâtre de la satire”, que no era sino un sello autofinanciado, en el cual no repararon en gastos.
Si nos fijamos en el título tanto del disco como de su fomento, dejan entrever cierta mofa airada, por fin habían conseguido deshacerse de la especuladora compañía, con años de retroceso, a cambio se tornaron expertos en derecho, al fin y al cabo, los litigios algo bueno debían de tener.
Durante la década lograron perdurar cambiando constantemente de marca y componiendo desde prog hasta pop ambiental y experimental.
Memory Ashes en el 2007 lanzado bajo Cypress Music, supuso el regreso de los músicos a los valores de antaño, coqueteando aún más con el misticismo sinfónico y la nueva propaganda neo prog, admitiendo ser una banda convertida en leyenda dentro del panorama natal que les acontecen.



Durante el carril de la holgada rúa el magnetismo nos atrapa trabando complejas tejeduras multinstrumentales, y siempre con prólogo organístico además de guitarra sin electrificar como preámbulo de lo ulterior en conjunto.
Lo que más me maravilla de esta obra, es su sonido aparentemente hodierno, como si hubiese sido grabado con micros y tecnología de actualidad, debido a su esencia extremadamente pura, pulcra e impecable.
Exposición discográfica:
Pulsar - Pollen (1975)
Pulsar - The Strands Of The Future (1976)
Pulsar - Halloween (1977)
Pulsar - Bienvenue au Conseil d'Administration (1981)
Pulsar - Görlitz (1989)
Pulsar - Memory Ashes (2007)