¿Trato o truco?, esa es la famosa expresión reiterada en cuantiosas ocasiones a lo largo del noctámbulo recorrido.
Bajo el consabido estilismo terrorífico la urbe se transforma en la deslumbrante mística pretérita. Caramelos como dádiva, calabazas como ornamentación sucumbiendo a los encantos del delirio infante y el más arduo inoficioso.


Halloween es magia, retroceso al periodo de la crónica humanística arcaica, de tótem y artimañas celtas para el resguardo de cualquier espíritu maligno, protección y culto ordinario a la diosa retención como miedo a la justicia cósmica, tratar de eludir la última fase en el final de los finales… triste es el óbito inexorable.
En esta noche podemos observar el terror en la mirada de los partícipes, su incierto desistir, el pavor a la nada o lo desconocido, el designio intelecto que nutre la tradición de la ablución impenitente y perecedera.


Lo sé, el texto se torna pesimista, pero no nos aventuramos a pensar que todo tiene un inicio y un final, vivimos atareados sin reflexionar sobre ello, miles de millones de generaciones perdidas en el ocaso de lo que llamamos tierra, ambiciones, pasiones y perdiciones, personalidades, todo borrado bajo la atenta ojeada del espacio, un mundo foráneo en un submundo curvo, que parece no tener otro objetivo que el dar un bienestar efímero, sin objetivos, ni futuro definido.

Nuestro miedo es debido al posible dolor sumado a la ignorancia del después, para unos todo termina aquí, para otros es un paso a la mejoría de una vida paralela.
En todo caso el misterio no es más que un punto de encuentro entre entidades sombrías, ininteligibles a toda razón objetiva y racional, presupone el acto superfluo de la verdad postergada.
Estamos avezados hacia la confortable posición unitaria de relegar lo inconcluyente, aunque no falto de dictamen que encomie su acto fehaciente, portadores del postulo axioma para la minoría pública.
No obstante, y si ello lo conlleva, no se puede negar el objetivar del entorno escepticismo, incredulidad para algunos, sucesos verídicos para otros, las anomalías heresiarcas de las hipótesis sistemáticas siempre serán acogidas con recelo científico, y es algo que debemos de asumir, una verdad que está ahí inamovible a espera de ser descifrada sin extremismos obsesivos.



Debemos de dicotomiar los muchos paralelismos de juicio común. Y afianzar una mente posicional abierta a todo tipo de acontecimientos, y si no es así, por favor respóndanme ¿de dónde procede el Homo Sapiens y sus factores filogenéticos?, ¿existió realmente la Atlántida?, ¿por qué el big bang es ahora una teoría errónea?, ¿es sumable a la misma la controvertida teoría de cuerdas?, ¿dónde están esos dioses que tanto predicáis?.
Es entendible en demasía que en lo desconocido se halla la desconfianza del receptivo indirecto, pero obviamente para el usuario que visiona el episodio paranormal, el desacuerdo con el agnóstico es un hecho relevante, de cierto destello indigno y la razón debida.
Muchas teorías y poca resolución… mucho ruido y pocas nueces para espetar a las míticas afirmaciones:
¿Descansar eternamente?, ¿es el fenecer la mácula vinculante ante la esencia de la nada?, ¿hay energías no interpretadas por el humano?, ¿hay dispares dimensiones que frente a exiguos perfiles psíquicos no logran evadir tales manifestaciones?.
El concepto irracional debe entablar cierta ilación hacia el atisbo preclaro.
El afianzar inconmensurable en los encuentros enigmáticos nos recrean la sensación simulada del cómo sería el persistir en todo aquel radio intuible por el humano.
Os dejo con un vídeo editado especialmente para los tiempos que nos acontecen, básicamente basado en el texto que acabas de leer adaptado a cierta música y adornos propicios para crear un aura enigmática paragón hacia la vieja escuela ocultista y masónica.
Halloween, uno de los días más importantes del año para cualquier satanista junto con el día de su cumpleaños y el 1 de mayo que coincide con otra celebración pagana más antigua que el tiempo.
ResponderEliminarPor cierto vas a salir en halloween por Granada?? jajajaja
ResponderEliminarNoche de walpurgis, o así era. Dando rienda suelta al miedo, aliado de todo ocultista.
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